EL MATRIMONI:REGALO DEL DIOS DE AMOR.JW.ORG

El matrimonio: regalo del Dios de amor

“Una cuerda triple no puede ser rota en dos pronto.” (ECLESIASTÉS 4:12.)

1, 2. a) Cuando asistimos a una boda, ¿qué pudiéramos preguntarnos, y por qué? b) ¿Qué preguntas analizaremos en este capítulo?

¿LE GUSTAN las bodas? A muchas personas sí, pues suelen ser celebraciones muy entrañables. Los novios lucen sus mejores galas, y sus rostros irradian alegría. Rebosantes de felicidad, miran al futuro llenos de ilusión y de esperanza.

2 Hay que reconocer, sin embargo, que la institución matrimonial se encuentra en uno de sus peores momentos. Por eso, aunque asistimos a las bodas con los mejores deseos para los novios, a veces no podemos menos que preguntarnos: “¿Será un matrimonio feliz y para toda la vida?”. Eso dependerá de cuánto confíen los casados en los consejos divinos y de cuánto empeño pongan en aplicarlos (Proverbios 3:5, 6). Dicho esfuerzo será esencial para que tengan éxito y logren mantenerse en el amor de Dios. Ahora bien, sea cual sea nuestro estado civil, haremos bien en examinar las respuestas que da la Biblia a estas cuatro preguntas: ¿Qué razones válidas hay para casarse? ¿Cuál es el secreto para elegir bien el cónyuge? ¿Cómo se prepara uno para el matrimonio? ¿Qué ayudará a las parejas a permanecer felizmente casadas?

RAZONES VÁLIDAS PARA CASARSE

3. ¿Por qué sería insensato casarse por razones triviales?

3 Algunos opinan que el matrimonio es imprescindible  para ser feliz y que nadie se sentirá realizado a menos que encuentre su media naranja. ¡Nada más lejos de la realidad! Tan solo pensemos en Jesús. No solo no se casó nunca, sino que indicó que estar soltero es un don y animó a todo el que fuera capaz de hacerlo a permanecer en ese estado (Mateo 19:11, 12). El apóstol Pablo también destacó los beneficios de la soltería (1 Corintios 7:32-38). No obstante, ni Pablo ni Jesús la impusieron como obligación; de hecho, la Biblia incluye entre las “enseñanzas de [los] demonios” la prohibición de casarse (1 Timoteo 4:1-3). Con todo, a quienes desean concentrarse en el servicio a Jehová, la soltería les ofrece muchas ventajas. De modo que no sería sensato sacrificarla por razones triviales, como la presión de las personas que nos rodean.

4. ¿Por qué es el matrimonio el marco ideal para criar hijos?

4 Ahora bien, ¿existen razones válidas para casarse? Claro que sí. El matrimonio es otro don de Dios que también ofrece sus ventajas y puede hacer a las personas muy felices (Génesis 2:18). Para empezar, es el marco ideal para criar a los hijos, ya que estos necesitan vivir en un ambiente estable donde ambos padres les den amor, orientación y disciplina (Salmo 127:3; Efesios 6:1-4). Pero hay otros motivos justificados para decidir casarse.

5, 6. a) Según Eclesiastés 4:9-12, ¿qué ventajas ofrece una buena amistad? b) ¿Cómo puede convertirse el matrimonio en una cuerda de tres hilos?

5 Examinemos dentro de su contexto el versículo que encabeza este capítulo: “Mejores son dos que uno, porque tienen buen galardón por su duro trabajo. Pues si uno de ellos cae, el otro puede levantar a su socio. Pero ¿cómo le irá al que está solo y cae cuando no hay otro que lo levante? Además, si dos se acuestan juntos, entonces ciertamente se calientan; pero ¿cómo puede mantenerse caliente uno solo? Y si alguien pudiera subyugar a uno solo, dos  juntos podrían mantenerse firmes contra él. Y una cuerda triple no puede ser rota en dos pronto” (Eclesiastés 4:9-12).

6 Estos versículos tratan, ante todo, del valor de la amistad. Pero ¿pudieran aplicarse al matrimonio? Sí, porque es la relación de amistad más íntima que existe y, como tal, puede ser la fuente de ayuda, consuelo y protección de que habla el pasaje. Sin embargo, para que la unión entre hombre y mujer sea especialmente fuerte, debe incluir un tercer elemento. Así será como una cuerda formada por tres hilos entrelazados que, como implica Eclesiastés, es mucho más resistente que la de dos. ¿Cuál es el tercer “hilo” que le aporta solidez? Jehová. Cuando él forma parte integral del matrimonio y ambos cónyuges se esfuerzan sobre todas las cosas por agradarle, la unión es mucho más fuerte.

7, 8. a) ¿Qué consejo dio Pablo a los cristianos solteros que tienen dificultad para controlar sus deseos sexuales? b) ¿Qué imagen realista del matrimonio nos da la Biblia?

7 Por otro lado, el matrimonio es el único marco adecuado para satisfacer los deseos sexuales. Es tan solo dentro de esta institución que las relaciones íntimas son fuente legítima de placer (Proverbios 5:18). Por lo tanto, ¿qué opción tienen las personas solteras que hayan pasado “la flor de la juventud”, es decir, el período de la vida en que comienzan a sentirse con fuerza los impulsos eróticos? En el caso de que tengan dificultad para controlarse y corran peligro de cometer actos impuros, Pablo les da el siguiente consejo inspirado: “Si no tienen autodominio, cásense, porque mejor es casarse que estar encendidos de pasión” (1 Corintios 7:9, 36; Santiago 1:15).

8 Razones aparte, quienes deseen casarse deben ser realistas. Pablo dijo que “los que lo hagan tendrán tribulación en la carne” (1 Corintios 7:28). Y es que se enfrentarán a problemas que no tienen los solteros. Por tanto, si alguien  piensa contraer matrimonio, ¿cómo logrará disminuir las dificultades y multiplicar las bendiciones? Una de las claves es elegir bien el futuro cónyuge.

CÓMO ELEGIR BIEN EL CÓNYUGE

9, 10. a) ¿Cómo ilustró Pablo el peligro de formar lazos estrechos con no creyentes? b) ¿Qué suele ocurrirles a quienes pasan por alto los consejos bíblicos y se casan con un no creyente?

9 Pablo expuso por inspiración un principio fundamental que deben aplicar quienes buscan cónyuge. Valiéndose de un ejemplo del mundo de la agricultura, dijo: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14). ¿Qué ocurre cuando se empareja a dos animales bajo el mismo yugo para que tiren del arado? Si uno es mucho más grande o fuerte que el otro, ambos están a disgusto y sufren. Y lo mismo ocurre cuando un cristiano se une en un “yugo” matrimonial con alguien no creyente. La relación se ve sometida a tensiones constantes, pues las prioridades no coinciden: a uno le preocupa mucho mantenerse en el amor de Dios, y al otro, poco o nada. Lo más probable es que los dos estén muy incómodos. Con razón exhortó Pablo a los cristianos a casarse “solo en el Señor” (1 Corintios 7:39).

10 Pero algunos se sienten tan solos que creen que les iría mejor bajo un “yugo desigual”. A veces deciden pasar por alto los consejos bíblicos y llegan a casarse con alguien que no sirve a Jehová. Pero siempre acaban topándose con la triste realidad. Tarde o temprano comprenden que han elegido un cónyuge con quien no pueden compartir lo más importante de la vida, y por eso quizás terminen sintiéndose mucho más solos que antes. Afortunadamente, hay miles de cristianos que no han caído en este error, pues confían en Jehová y le obedecen con lealtad (Salmo 32:8). Siguen solteros, sin perder la esperanza de encontrar algún día pareja en el pueblo de Dios.

11. ¿Qué ayuda hay para elegir bien el cónyuge? (Véase también el recuadro “ Las claves para elegir bien”.)

 11 Claro, para elegir bien el cónyuge no basta con buscar a alguien que sirva a Jehová. Tiene que haber compatibilidad de caracteres, metas espirituales semejantes y el mismo amor por Dios. El esclavo fiel ha publicado muchos consejos bíblicos sobre este asunto crucial, así que sería bueno examinarlos detenidamente a la luz de la oración y luego guiarse por ellos (Salmo 119:105). *

12. ¿Cómo se elige el cónyuge en muchas culturas, y qué ejemplo bíblico resulta útil en tales casos?

12 En muchas culturas, la tradición dicta que los matrimonios sean concertados. Se parte de la base de que, como los padres tienen más sabiduría y experiencia, están más capacitados para buscarles pareja a los hijos. Y lo cierto es que, como en tiempos bíblicos, dichos matrimonios suelen salir bien. Los padres que tengan la responsabilidad de tomar esa importante decisión aprenderán mucho de Abrahán. Cuando decidió buscarle esposa a su hijo Isaac, no dio importancia ni al dinero ni a la posición social de la joven. Más bien, valiéndose de su siervo, se tomó el trabajo de localizar a una mujer que adoraba a Jehová (Génesis 24:3, 67). *

CÓMO PREPARARSE PARA EL MATRIMONIO

13-15. a) ¿Cómo ayuda Proverbios 24:27 al hombre joven que busca esposa? b) ¿De qué manera puede prepararse la mujer para el matrimonio?

13 Si estamos sopesando la posibilidad de casarnos,  deberíamos preguntarnos: “¿De verdad estoy preparado?”. La respuesta no depende tan solo del concepto que tengamos sobre el amor, el sexo, la soledad o los hijos. En realidad, conviene primero trazarse ciertas metas.

14 Pensemos primero en el hombre joven que busca esposa. Debe reflexionar sobre este versículo: “Prepara tu trabajo fuera, y alístatelo [u organízatelo] en el campo. Después también tienes que edificar tu casa” (Proverbios 24:27). ¿Qué nos enseña este pasaje? En tiempos bíblicos, quien planeaba “edificar [su] casa” —o sea, formar familia— debía preguntarse: “¿Estoy listo para cuidar y mantener a una mujer y a los hijos que vengan?”. Antes de casarse, tenía que haber trabajado sus campos. Y el mismo principio es aplicable a los varones de hoy. Si quieren casarse, han de prepararse para cumplir con sus deberes. Mientras su salud se lo permita, tendrán que trabajar. La Palabra de Dios dice que el hombre que no atiende las necesidades físicas, emocionales y espirituales de su familia es peor que una persona sin fe (1 Timoteo 5:8).

15 La mujer también debe prepararse para asumir serias responsabilidades. De hecho, la Biblia señala algunas cualidades y habilidades necesarias para ayudar al marido y cuidar del hogar (Proverbios 31:10-31). Todo el que se lanza precipitadamente al matrimonio —sea hombre o mujer— es en realidad un egoísta. ¿Por qué? Porque no piensa en qué podrá ofrecerle a su futuro cónyuge. Ahora bien, la preparación más importante para el matrimonio es la de tipo espiritual. Veamos qué implica.

16, 17. ¿En qué principios bíblicos deben reflexionar quienes se están preparando para el matrimonio?

16 En primer lugar, el hombre y la mujer deben reflexionar sobre las funciones que Dios espera que cumplan cuando se casen. El varón ha de tener muy claros cuáles  serán sus deberes como cabeza de familia. No podrá ejercer su autoridad como un dictador, sino de acuerdo con el ejemplo de Jesús (Efesios 5:23). Igualmente, la cristiana debe comprender todo lo que abarcará su digno cometido. Por eso, hace bien en preguntarse: “¿Estoy dispuesta a obedecer ‘la ley de [un] esposo’?” (Romanos 7:2). La soltera ya está bajo la ley de Jehová y de Cristo (Gálatas 6:2). Y si contrae matrimonio tendrá que someterse a una ley más: la autoridad de su esposo. Nuevamente, debe preguntarse: “¿Seré capaz de sujetarme a un hombre imperfecto y darle todo mi apoyo?”. En el caso de que esa perspectiva no le atraiga, el matrimonio tal vez no sea la mejor opción para ella.

17 Además, quien se case deberá estar listo para satisfacer las necesidades de su cónyuge, que son diferentes de las suyas (Filipenses 2:4). Pablo escribió: “Que cada uno […] ame a su esposa tal como se ama a sí mismo; por otra parte, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo”. Como vemos, el apóstol comprendió por inspiración divina que para el marido es fundamental sentirse respetado, y para la mujer, sentirse amada (Efesios 5:21-33).

Prudentemente, muchos novios piden a alguien que los acompañe

18. ¿Por qué es importante saber dominarse durante el noviazgo?

18 Por lo tanto, el noviazgo no debe verse únicamente como un período para divertirse. La pareja ha de aprovecharlo bien para aprender a tratarse y para determinar si sería una buena decisión contraer matrimonio. Además, durante ese período también deben saber controlarse. ¿Por qué? Porque la atracción física, que naturalmente van a sentir, es muy intensa y pudiera llevarlos a propasarse en sus muestras de cariño. No obstante, si se quieren de verdad, evitarán todo aquello que perjudique la espiritualidad de su pareja (1 Tesalonicenses 4:6). Así pues, quienes inicien un noviazgo tienen que cultivar el autodominio,  cualidad que siempre les será útil, sea que terminen casándose o no.

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